Economía internacional · Guía práctica
El deflactor del PIB y el IPC no describen la misma cesta de precios
Antes de comparar dos cifras de inflación, conserva qué cubre cada indicador y qué pregunta puede responder.

El FMI distingue el índice de precios al consumo del deflactor del PIB. Este último tiene una cobertura más amplia de lo producido en una economía e incluye elementos que no son consumo doméstico. La explicación oficial advierte por ello de que no es una buena medida del coste de vida.
Caso ficticio para leer una tabla: dos columnas aparecen bajo el rótulo inflación, una correspondiente al IPC y otra al deflactor. Que sus cifras difieran no demuestra que una esté mal. Antes de restarlas, la ficha debe identificar su población de bienes y servicios, su periodo y qué transformación estadística se está mostrando.
Para una pregunta sobre compras habituales de hogares, una medida que incluye producción no destinada a ese consumo responde a un perímetro distinto. Para interpretar la producción y su valoración, puede interesar otra medida. Elegir no consiste en buscar la columna más alta, sino en mantener el significado del indicador junto a su cifra.
Una hoja propia de lectura puede reservar cuatro campos: nombre completo, cobertura descrita por la fuente, fechas comparadas y uso que se pretende dar al dato. Si un gráfico suprime el nombre y conserva solo el símbolo porcentual, falta información esencial para trasladarlo a otra discusión. Tampoco debe confundirse el nivel de un índice con su cambio porcentual.
Esta guía no presenta nuevos datos de inflación ni recalcula el PIB de un país. Aclara el alcance de dos etiquetas para que una comparación posterior sea verificable. El problema es distinto de separar PIB nominal y real: aquí se decide qué índice de precios es pertinente para la pregunta sobre costes que se está formulando.
Comprobación práctica
- Conserva el nombre del indicador
- Lee su cobertura
- Identifica el periodo comparado
- Elige según la pregunta