Un servicio internacional puede prestarse sin cruzar la frontera: los cuatro modos del AGCS
La OMC clasifica el suministro de servicios según dónde están proveedor y consumidor. Un ejercicio con servicios de formación permite separar la prestación remota, el viaje y la presencia comercial.

Al hablar de comercio internacional de servicios, preguntar si alguien ha viajado resulta útil, pero insuficiente. El módulo de formación de la OMC sobre el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios distingue cuatro modos de suministro según la localización del proveedor y del consumidor. Esta clasificación ayuda a entender una operación antes de compararla con una estadística.
Tomemos un ejercicio ficticio de formación profesional entre los países A y B. Si una entidad situada en A imparte a distancia un curso a un cliente que sigue en B, el esquema corresponde al suministro transfronterizo, modo 1. Si ese cliente viaja a A para recibir allí la formación, el cambio relevante es el desplazamiento del consumidor: modo 2, consumo en el extranjero.
En otra variante, la entidad de A establece una filial en B y presta allí el servicio a clientes de B. Ese esquema ilustra el modo 3, presencia comercial. Si un profesional de A se desplaza a B para suministrar el servicio como independiente o empleado de un proveedor, se entra en el esquema del modo 4, presencia de personas físicas. Son variantes didácticas, no contratos reales ni autorizaciones para operar.
La OMC advierte que la definición del AGCS es más amplia que la de comercio de servicios basada en balanza de pagos. Esta última atiende a transacciones entre residentes y no residentes; algunas operaciones de presencia comercial pueden involucrar únicamente residentes del país de establecimiento. Por ello, las ventas de una filial no deben sumarse automáticamente a una cifra de exportaciones transfronterizas.
Para analizar una oferta concreta puede dibujarse una ficha con tres preguntas: quién presta el servicio, dónde está quien lo recibe y qué desplazamiento o establecimiento interviene. Si un proyecto combina formación remota con una visita posterior, conviene describir las etapas antes de asignarle una sola etiqueta. La ficha no resuelve impuestos, licencias o permisos migratorios: ordena la información necesaria para comprobarlos y evita comparar magnitudes que cubren operaciones distintas.